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Historia de La Palma

Fecha de la última actualización 04-07-2012

Los primeros textos sobre La Palma datan de la Baja Edad Media (siglos XIV y XV). Aunque faltan datos concretos al respecto, se calcula que la población en ese momento, podía oscilar en torno a los 4.000 habitantes. Los primitivos habitantes de La Palma eran los benahoaritas, auaritas o awaras. En el momento de la conquista, estaba dividida en 12 cantones.

Los aborígenes vivían fundamentalmente del pastoreo de cabras, ovejas y cerdos (cochinos) y recolectaban frutos y raíces con los que elaboraban una especie de harina a la que llamaban "gofio", hecha con raíces de helecho y amagantes, que tostaban y molían.

La conquista de la isla

En 1447 Guillén Peraza parte de La Gomera con tres naves y 500 hombres, dirigiéndose a conquistar La Palma. Tras desembarcar en el cantón de Tihuya, donde reinaba el príncipe Echedey, se produjo una terrible batalla donde los indígenas derrotaron a los castellanos a pesar de sus primitivas armas (lanzas de madera y piedras). El mismo Guillén de Peraza falleció durante los combates tras ser alcanzado por una piedra.

El 29 de septiembre de 1492 desembarcan en Tazacorte, en la desembocadura de La Caldera, unos 900 hombres al mando de Alonso Fernández de Lugo, quienes por medio de pactos, fueron poco a poco sometiendo a nueve de los doce cantones. Luego tuvieron que librar la gran batalla de Timibúcar para vencer la resistencia de los cantones aliados de Tedote y Tigalate, venciendo a Bentacayse, jefe de Tedote, y a los hermanos Jariguo y Garehagua, que compartían el poder en Tigalate.

Finalmente, tan sólo les quedaba el cantón de Aceró para dominar la isla, pero allí fueron rechazados una y otra vez por Tanausú y sus hombres. Tras los fallidos intentos de los castellanos por adentrarse en La Caldera, Fernández de Lugo mandó a Juan de Palma, pariente de Tanausú ya cristianizado, para convencer a éste de que saliera por el paso de Adamacansis para hacer un pacto de caballeros. Tanausú, ante la insistencia de los contrincantes y para evitar mayores sufrimientos a su pueblo, accedió a negociar y a firmar la paz, y por ello fue a encontrarse con don Alonso. Uno de sus seguidores le advirtió de que podía tratarse de una emboscada, pero el mencey siguió adelante porque no podía concebir que Fernández de Lugo lo engañara. Los castellanos lo atacaron, capturándolo junto a su séquito en el lugar conocido hoy como El Riachuelo, cerca de La Cumbrecita. Dicen que Tanausú se dejó morir en el barco que le llevaba a la península, ya que no quiso comer en protesta por la traición. La huelga de hambre le llevó a la muerte mientras, según la leyenda, pronunciaba constantemente la palabra vacaguaré que significaría "quiero morir".

Una vez concluida la conquista, con la incorporación de la isla de La Palma a la corona de Castilla, comienzan a llegar a ella, portugueses, castellanos y en menor medida mallorquines, catalanes, italianos, flamencos, etc., atraídos por las riquezas de esta tierra y por las políticas destinadas a favorecer el asentamiento de población (que incluían ventajas fiscales). Todas estas gentes, además de parte de la población indígena que pervivió tras la conquista, forman el tronco de la población palmera actual.

La llegada de nuevos pobladores castellanos y extranjeros significa el reparto de las tierras y las aguas, la construcción de iglesias, pueblos y caseríos, se realizan talas y se parcelan las tierras, se construyen acequias, molinos, etc. iniciándose uno de los momentos más prósperos de la historia insular, gracias al desarrollo del comercio ultramarino después de que se emplazase en el puerto de la capital el Juzgado de Indias (1558), y se fomentara el trasiego comercial del azúcar, sobre todo en Tazacorte y San Andrés y Sauces y la industria (entre otras, la seda). El puerto capitalino era, en estos momentos, el tercer puerto mundial, después de los de Sevilla y Amberes, lo cual le da un impulso también a la industria naval. No es de extrañar, pues, la presencia constante de piratas y corsarios europeos y argelinos merodeando estas costas. En 1585 la Isla contaba con 11 pilas bautismales y 5.580 habitantes.

Con la llegada del Antiguo Régimen se inicia una fase de declive ante la pérdida de los derechos comerciales, la crisis del azúcar y de los vinos. La incipiente burguesía comercial palmera queda absorbida por el creciente control que ejerce la monarquía, la nobleza y las oligarquías locales de cada pueblo; la Isla se ve inmersa en el control señorial aristocrático imperante en España. El hecho crucial que sucede por primera vez y marca una nueva etapa política en La Palma, Canarias y todo el imperio español, es la caída de los regidores perpetuos en 1773, mediante la celebración de las primeras votaciones democráticas para elegir a los representantes del pueblo. De este modo, La Palma adelanta, en el ámbito nacional, la nueva sociedad liberal. En 1812 se constituyen la mayoría de los municipios insulares, dando lugar a la nueva etapa político-administrativa.

En las últimas décadas, a raíz del auge del turismo, también se ha asentado población alemana en la isla.

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