Lana, lino y seda se emplearon en la vestimenta. Loza para parte de los utensilios de casa, donde también se usó madera en cubiertos y baldes; metal reciclado de latas para faroles, cántaros y empleitas de queso. Con hojas de palma confeccionaron ceretas, esteras y sombreros. La piel del cabrito sirvió de materia prima para zurrones y tambores y la de vacuno, para sillas.
La artesanÃa textil es, con todo, la reina en La Palma y ya en el último siglo se incorporó, traÃdo de Cuba, el oficio artesano de hacer puros, ligado al cultivo del tabaco.
La seda, la estrella de la artesanÃa textil palmera, se trabaja de forma artesanal desde la crÃa del gusano hasta el tejido final, en un proceso de doce pasos que son los mismos desde que se introdujo en la Isla en el siglo XVI.
Los bordados richelieu, puntadas de presilla y realce sobre tela muy fina de lino blanco, las traperas y el macramé complementan la tradición artesana textil de La Palma.