Casas señoriales en La Palma
Con este nombre designamos a las viviendas ocupadas por los propietarios de las grandes haciendas de la isla, así como por los aristócratas y los miembros de la burguesía comercial urbana.
Acaso el grupo más destacado es el que se conserva en el denominado Llano de Argual (municipio de Los Llanos de Aridane). En torno a una gran explanada, cuyo centro ocupó en el pasado un lago artificial, sobreviven cuatro espectaculares viviendas, que corresponden respectivamente a los apellidos Vélez de Ontanilla, Poggio Maldonado, Sotomayor y Massieu van Dalle. Están fechadas entre los siglos XVII y XVIII y deben su magnificencia a los heredamientos de las aguas de La Caldera , que recibió Juan Fernández de Lugo de manos de su tío el Adelantado. Además de por el tamaño y la elegancia de la fábrica, la fortuna de sus propietarios puede deducirse observando el gran número de construcciones anexas, destinadas al personal de servicio. Debe recordarse que en Argual se establecieron los primeros ingenios azucareros de la isla, que atrajeron a los colonos más pudientes tras la conquista.
El otro núcleo de poder de la época, también relacionado con esta actividad económica, podemos situarlo en San Andrés y Sauces, cuyo primer propietario fue precisamente el Adelantado Alonso Fernández de Lugo. En el núcleo de Los Sauces encontramos la Casa del Quinto, enclavada en la llamada Hacienda de los Príncipes y en la actualidad propiedad del Ayuntamiento. Debe su nombre a la obligación legal de los colonos de entregar la quinta parte de sus cosechas a los propietarios de los terrenos donde cultivaban, que se mantuvo hasta el siglo XX (hay otra emblemática Casa de los Quintos en la isla, aunque en el municipio de Garafía). Mientras, en el barrio pesquero de San Andrés, donde también se instalaron ingenios azucareros, encontramos otro interesante racimo de casas señoriales vinculadas a las familias Abreu, Santa Cruz y Guisla. También en el noreste, pero en el municipio de Puntallana, la Casa Luján domina el casco urbano de San Juan. Es relativamente reciente, ya que data del siglo XIX, aunque mantiene las características propias del estilo tradicional canario. Su interior gira sobre un patio abierto y ha sido amueblada con enseres de la época para su utilización como Centro de Recursos Agroturísticos.
Al otro lado de la isla encontramos el tercer y último gran grupo de casas señoriales. En el barrio de El Charco (municipio de Tazacorte), se conserva otra casona perteneciente a la familia Massieu van Dalle, una de la familia Monteverde (que algunos autores consideran de las más antiguas de La Palma ) y otra de la familia Díaz Pimienta. Las tres se hallan en la vecindad del muy reciente Museo del Plátano.
En la capital insular encontramos también viviendas espectaculares, aunque la fortuna de sus propietarios se debe en estos casos a la actividad comercial y no al sector primario. Asomada a la parte más elevada de la Avenida de El Puente sobresale la denominada Quinta Verde, edificada a finales del siglo XVII y que consta de una sola planta dispuesta alrededor de un patio central. La Hacienda de Bajamar, frente a la playa del mismo nombre, es más conocida por haber sido la sede del Hotel Florida. El establecimiento fue inaugurado en 1934 y vivió una dulce pero brevísima belle epoque antes del estallido de la Guerra Civil Española. Tan estimulante como el edificio, en el que llama la atención una cúpula acristalada, eran los jardines que lo rodeaban y que en su día fueron sembrados de impactantes especies exóticas.
El Hotel Florida está en la actualidad en estado de abandono, al igual que las dos grandiosas viviendas con las que cerramos este apartado. Ambas están situadas en el municipio de Breña Baja, aunque en distintos núcleos de población. Próxima a la Montaña de la Breña , aunque parcialmente oculta por la vegetación, se adivina la silueta de la Casa Massieu Van Dalle y Vélez de Ontanilla. Es del siglo XVII y subraya su carácter histórico con un rasgo inconfundible: el retrete voladizo que sobresale en la parte posterior. Cerca del núcleo urbano de San José hallamos finalmente la Casa Fierro-Torres y Santa Cruz, con planta rectangular, entramados de madera en los paramentos y galería superior con antepecho de mampostería.